Explorando la semana 19 de nuestro camino
Cuenta Regresiva
2 días
Un consejo especial para esta etapa
Esta semana la parte superior de tu útero ya llega hasta tu ombligo y crecerá alrededor de un centímetro por semana.
Desde la semana pasada ha crecido 1.2 centímetros y ya mide un poquito más de 15 centímetros (6 pulgadas). Tu bebé tiene el tamaño de un tomate grande.
Sus brazos y piernas ya están proporcionados con el resto del cuerpo y le está creciendo cabello en la cabecita.
Traga líquido amniótico y sus riñones continúan produciendo orina. El desarrollo de sus sentidos está avanzando muy deprisa.
Su cerebro está designando áreas especializadas para el olor, el gusto, la audición, la visión y el tacto.
Algunos estudios indican que ahora ya puede oír. Pero, ¿qué puede estar escuchando en tu vientre? ¡Muchas cosas! Puede oír el sonido de tu sangre pasando por las venas, los ruiditos que hace tu estómago al digerir, y por supuesto... ¡tu voz!
Hay mujeres que le hablan directamente a sus bebés, pero aunque tú no lo hagas, tu bebé puede escucharte cuando hablas.
No sólo eso; según las investigaciones, el bebé sabe distinguir tu voz de la de otras personas y es la que más le gusta de todas las voces que escucha.
Se ha comprobado que cuando una mamá encinta habla, el corazoncito del bebé late más despacio porque se relaja. Y también puede conocer la voz de papá. Dile a tu pareja que le hable a tu pancita porque al bebé también le gustará.
Lo que está pasando con tu cuerpo
¡Te queda muy poquito para llegar a la mitad del camino! En estas semanas, ahora que tu pancita ya está más grande, tal vez sientas algunas molestias en la parte baja del vientre (quizás lleguen hasta el pubis).
Incluso podrías sentir un dolor intermitente, parecido a un calambre en uno o ambos lados del vientre, especialmente cuando cambias de posición al final de un día activo.
Se trata del dolor en los ligamentos redondos y está causado por el estiramiento de los músculos y los ligamentos que soportan el peso de tu útero.
No es nada grave, pero si el dolor continúa incluso cuando estás descansando o se vuelve continuo y severo, debes decírselo a tu doctor.
Tal vez últimamente hayas notado algunos cambios en tu piel. Quizás incluso tengas las palmas de las manos más rojas. No es nada por lo que debas preocuparte.
Debido al aumento de los estrógenos, es común que durante el embarazo ocurra esto e incluso que tengas manchas más oscuras en la piel.
Cuando aparecen en los pómulos, en la frente o encima del labio, se llama cloasma, y también se conoce como "la máscara del embarazo".
Estas manchas pueden aparecer de igual forma en los brazos o en otras áreas que hayan sido expuestas al sol. Además, la piel de los pezones y del interior de los muslos, las pecas, las cicatrices, las axilas, y también la vulva se oscurecen durante el embarazo.
Algunas veces puede aparecer una línea oscura que va desde el pubis hasta el ombligo que se llama línea nigra. Todo esto se debe a un aumento temporal en la melanina, que es la sustancia que da color al cabello, piel y ojos.
Explorando la semana 36 de nuestro camino
Cuenta Regresiva
25 días
Un consejo especial para esta etapa
¡Tu bebé sigue subiendo de peso! Cada día aumenta casi 30 gramos (una onza más). Ahora pesa alrededor de 2.7 kilos (casi 6 libras). Mide un poco menos de 47.5 centímetros (19 pulgadas), más o menos el tamaño de una lechuga romana.
Poco a poco comienza a perder el vellito que cubría su cuerpo las semanas anteriores, así como la sustancia cremosa (vernix caseosa) que ha recubierto su piel durante todo el tiempo que ha estado flotando en el líquido amniótico.
Junto con el líquido amniótico que traga, el bebé también traga la vernix caseosa y el vello que pierde, además de otras secreciones.
Toda esa mezcla, que tiene un color negro o verde muy oscuro y se llama meconio, formará su primera evacuación.
Por eso, ¡no te asustes cuando le cambies los primeros pañales y los encuentres todos negros!
Lo más probable es que esté ya situado en posición para nacer, con la cabecita hacia abajo.
Si para la semana siguiente no está en posición, quizá tu doctor sugiera una "versión cefálica exterior", que en lenguaje médico significa que el doctor tratará de girar a tu bebé para que esté en la posición ideal para el nacimiento, empujándolo con una mano desde la parte exterior de tu vientre.
Lo que está pasando con tu cuerpo
Ahora que el bebé continúa creciendo y presionando tus órganos internos, podrías sentir que ya no tienes tanta hambre como tenías hace unas semanas.
En este periodo te resultará más fácil digerir comidas pequeñas y frecuentes. Si el bebé empieza a encajarse en la pelvis, puede que tengas menos acidez y menos sensación de ahogo.
Este descenso del bebé en la pelvis se llama encajamiento y lo más común es que ocurra antes del parto, si éste es tu primer bebé.
El encajamiento puede incrementar la presión en la parte baja del vientre y hacer que caminar te resulte incómodo.
Algunas mujeres dicen que sienten como si llevaran una bola de boliche o bolos entre las piernas, o como si el bebé se fuera a salir (no te preocupes, ¡no se va a caer!).
¿Estás despistada? Olvidarte de las cosas es normal durante el último trimestre. Puedes sentirte abrumada o simplemente distraída por los grandes cambios que está a punto de experimentar tu vida, además de cansada, si no puedes dormir bien por las noches.
También es posible que sientas que las contracciones de Braxton Hicks son ahora un poco más frecuentes.
Este es un buen momento para preguntarle a tu médico cuándo y a dónde lo tienes que llamar cuando creas que tu parto ha empezado.
Por regla general, debes llamarlo si tienes contracciones regulares cada cinco minutos, durante una hora.
Si tienes señales de parto esta semana, llámalo de inmediato, porque el bebé se considera prematuro hasta la semana 37.
También debes llamarlo enseguida si rompes aguas (rompes la fuente o bolsa), si piensas que te está goteando un poco de líquido amniótico, si notas que el bebé ya no está tan activo o si tienes hemorragia vaginal, fiebre, dolores de cabeza muy fuertes, dolor abdominal o cambios en la visión.