Explorando la semana 24 de nuestro camino
Cuenta Regresiva
116 días
Un consejo especial para esta etapa
Se desarrollan los alvéolos pulmonares.
¡Tu bebé no para de crecer! Desde la semana pasada ha aumentado alrededor de 113 gramos (un cuarto de libra).
Mide ya casi 30.5 centímetros (1 pie de largo) o el equivalente a una mazorca de maíz y está engordando de manera proporcionada.
En estas semanas en las que ya tiene todo formado, tu bebé está "perfeccionando" sus órganos como por ejemplo, el cerebro o los pulmones.
Además, cada día puede escuchar más cosas. Quizás te des cuenta de que se asusta si escucha un ruido muy fuerte porque hace un movimiento brusco, aunque probablemente se está acostumbrando a los ruidos de todos los días, como el sonido de la aspiradora o el de algún perro ladrando.
Después de que un bebé nace, los padres se suelen sorprender de lo poco que le afectan estos ruidos, pero si lo piensas... ¡ha pasado meses escuchándolos!
Lo que está pasando con tu cuerpo
Pico de glucosa: se suele realizar el Test de O'Sullivan.
a parte superior del útero está ahora unos 2.5 centímetros (1 pulgada) por encima del ombligo, y tiene el tamaño de un balón de fútbol.
Como la piel de tu pecho y de tu abdomen se está estirando, es normal que sientas cierta comezón (picor).
Si notas que tu piel está seca, usar una crema hidratante te ayudará. Si tu comezón es excesiva, consulta con tu doctor, ya que podría indicar un problema.
También puedes sentir irritación y sequedad en los ojos. Se trata de un síntoma bastante común durante el embarazo. Para aliviarlo puedes usar un colirio de lágrimas artificiales.
En esta etapa de tu gestación podrías sentir igualmente que los zapatos te aprietan.
Esto no se debe solomente a la hinchazón normal que están experimentando tus manos y pies, sino a que las hormonas del embarazo relajan los ligamentos del cuerpo, haciendo que los huesos de los pies se separen.
La diabetes gestacional se da porque las hormonas del embarazo están impidiendo que tu insulina funcione de forma normal.
La insulina es una sustancia que segrega el páncreas y que hace que lo que tú comes pueda entrar dentro de tus células y alimentarlas. Es como una llave para permitir que las células se alimenten de glucosa, que es en lo que se convierten los alimentos después de la digestión.
Si la glucosa (que también se llama azúcar) no puede entrar dentro de las células, se queda en la sangre, atraviesa la placenta y llega a tu bebé.
Tener tanto azúcar en la sangre es algo así como si estuvieras alimentando a tu bebé todos los días con dulces y golosinas.
Esto hace que tu hijito engorde más de lo normal, lo cual aumenta las posibilidades de que el parto vaginal sea más difícil o bien sea necesaria una cesárea.
Además, el bebé tiene que segregar más insulina para poder procesar todo ese azúcar que está recibiendo.
Al nacer, tiene los niveles de insulina muy altos, pero ya no le está llegando ese suministro de azúcar por medio de tu placenta y, por eso, su azúcar en la sangre puede bajar mucho y quizás necesite atención médica.
Generalmente la diabetes del embarazo se controla a través de la dieta y, después del parto, los niveles de azúcar en la sangre regresan a la normalidad en la mayoría de las mujeres.
Las mujeres que han tenido diabetes del embarazo tienen más posibilidades de desarrollar diabetes en el futuro.
Por eso, si te diagnostican diabetes gestacional, es importante que te controles todos los años para saber si tu nivel de azúcar está bien.
Continuar con la alimentación sana que has aprendido durante el embarazo te resultará muy beneficioso porque puede evitar que desarrolles la diabetes más adelante.
Explorando la semana 20 de nuestro camino
Cuenta Regresiva
139 días
Un consejo especial para esta etapa
¡Felicidades, ya estás a mitad del embarazo y tu bebé está bien grandecito! Mide unos 25.4 centímetros (10 pulgadas).
Es tan largo como un plátano (banana). ¡Pero no te asustes! No es que en la última semana haya crecido 10 centímetros, es que ahora se mide desde su cabecita, hasta los deditos de los pies.
En las anteriores semanas se medía desde su cabeza hasta la colita. Esto es porque antes tenía las piernas muy pegadas al cuerpo y era difícil medirlo desde la cabeza a los pies.
Tu bebé está ahora recubierto de una sustancia blanca y un poco grasa que se llama "vernix caseosa".
Esta sustancia protege su piel mientras esté flotando en el líquido amniótico. Además, ayuda a que el bebé pase con más facilidad por el canal vaginal durante el nacimiento.
Ahora traga más líquido amniótico cada día, y eso es muy bueno para su sistema digestivo porque tragar le ayuda a practicar para cuando coma de verdad.
En estas semanas también está produciendo en su pancita una sustancia que se llama meconio.
El meconio es negro, o verde muy oscuro, es muy pegajoso y está hecho de todas las células muertas, secreciones del estómago y líquido amniótico.
El meconio se acumula en los intestinos y... ¡aparecerá en el primer pañal que tengas que cambiar!
Lo que está pasando con tu cuerpo
La parte superior de tu útero ha llegado ya a la altura de tu ombligo, y es muy probable que hayas aumentado alrededor de 4.5 kilos (10 libras).
A partir de ahora lo normal es que aumentes más o menos medio kilo (una libra) a la semana, aunque si comenzaste el embarazo con exceso de peso puede que hayas ganado menos, y si estabas más delgada tendrás que aumentar.
Es importante tomar suficiente hierro durante el embarazo porque ayuda a fabricar glóbulos rojos, que distribuyen el oxígeno en el cuerpo.
Cuando estás embarazada necesitas más hierro para que el bebé crezca y porque tienes más sangre circulando por el cuerpo.
Los alimentos ricos en hierro incluyen carnes rojas magras, aves, pescado, lentejas y otras legumbres, espinacas y cereales fortificados con hierro.
¿Tienes las encías muy sensibles o te sangran? Las encías sensibles son una molestia común durante el embarazo.
El aumento en los niveles de progesterona y de estrógeno en estos meses, así como los cambios en los vasos sanguíneos, hacen que las encías reaccionen de forma diferente a las bacterias que están en la placa que se pega a los dientes.
El resultado es que se inflaman y pueden sangrar cuando usas seda dental o cuando te cepillas los dientes.
Esta inflamación se conoce como "gingivitis del embarazo" y afecta más o menos a la mitad de las mujeres embarazadas.
Por eso ahora es más importante que nunca mantener una buena higiene dental.